El efecto del entrenamiento se divide en dos categorías: aeróbico y anaeróbico.
Efecto del entrenamiento aeróbico:
Evalúa la mejora de la resistencia cardiovascular. Para ello, analiza la cantidad de oxígeno consumido durante el ejercicio. Te ayuda a comprender cómo tu entrenamiento influye positivamente en tu forma física aeróbica y tu resistencia en general.
Efecto del entrenamiento anaeróbico:
Refleja las mejoras en la fuerza muscular y la potencia explosiva. Evalúa cómo la intensidad de tu entrenamiento contribuye a mejorar tu capacidad anaeróbica.
Al realizar un seguimiento de ambos, puedes comprender mejor cómo cada entrenamiento contribuye a diferentes aspectos de tu forma física y puedes ajustar tus planes de entrenamiento en consecuencia.